miércoles, 13 de mayo de 2009

MIS QUERIDOS TRANSPORTES PÚBLICOS

Hay algo peor que madrugar para ir a trabajar, madrugar para ir a trabajar en transporte público.
Yo reconozco que mi vena antisocial se intensifica en esta situación, las hormonas del estrés no las gestiono, pasan todas donde se ubica mi carácter borde en el cerebro, o sea, pasan a todo el cerebro y cuando me doy cuenta estoy echando una mirada fulminante a todo aquel que ose cruzarse conmigo.
En un mismo trayecto he asesinado visualmente a todo el vagón, pero es que parece que cuando la gente coge el metro, ferrocarriles o bus, se transforma en el viajero cabrón que todos llevamos dentro y si a esto añadimos las comodidades de estos equipamientos públicos me queda una gran lista de cosas que odio o que no entiendo y que según las teorías psicológicas actuales he de plasmar para evitar la frustración interna que generaría en mi.
Así que allá va:

- Que se me escape el tren. se te puede escapar un tren, porque te has dormido por ejemplo, pero que se te escape porque el gilipollas de turno le ha dado por buscar la tarjeta en la única puerta de entrada que funciona..... eso debería ser delito, búscala antes de entrar capullo!!!!! o apartate a un lado que vengo sin cafeína y no respondo de mis actos.

- "dejar salir antes de entrar". Antes pensaba que eso era lo normal, ya no, ahora entiendo que los pasajeros pasen de este precepto, puesto que parece ser que antes de que se acerque el tren a la estación, los guardias de seguridad se dedican a amenazar a todas las personas que están esperando en el andén, por eso cuando tú quieres bajar, ellos amablemente te empujan hacía dentro nada más abrirse las puertas.
Que no bajas en la estación correspondiente, pues no, pero has salvado tu vida y tienes que estar agradecida.

-si hay espacio al fondo porque todo el mundo se coloca en las puertas. Un misterio junto con el del hombre que se asoma al andén desde el vagón cada vez que para y justo en el momento que pitan las puertas, con lo cual las demás tampoco se cierran y estás 10 minutos esperando a que el susodicho crea conveniente meter su cabezón dentro.

- Relacionado con el anterior, los pasajeros que entran cuando queda un centímetros para el cierre de puertas. Pero lo mejor de todo es .... que entran!!!!, eso sí, igual se han de dejar al otro lado la mano, el pie, la pierna, una mitad del amigo, de la pareja, etc (bueno, mientras sea la mitad buena....)

- Los ventiladores que expulsan agua a la entrada de Plaza España. Especifico porque nunca los había visto, pero de buena mañana te colocan unos 5 ventiladores gigantes que esparcen agua encima de ti, eso es bueno si no te ha dado tiempo a entrar en la ducha. Se rumorea que a las horas de obertura, la gente se lleva el jabón y allí se asea.

- Los asientos reservados. Bueno, esto es especialmente cabreante cuando estás preñada o jodida (uis, estos conceptos van juntos no????). Me he pasado medio embarazo de pie entre los asientos azules, mientras la gente me miraba la enorme barriga, o pensaban que estaba muy gorda o que me había comido un niño para desayunar.

- El muelle que une los vagones y donde colocan un "prohibit estacionar". A ver, para empezar yo no estaciono, eso lo hacen los coches y de momento no te lo puedes llevar al tren. Y si no quieres que nadie se coloque allí porque hay barras para sujetarte!!!!! y aunque no las hubiera, a las 8 de la mañana donde se coloca uno si no es en el muelle, porque los vagones parecen pantallas de tetris, tienes que buscar como encajar con el pasajero de al lado: axila en la cara, pelo en la cara, mano en el culo, niños enganchados a las barras como monos......

- Los asientos paralelos a las ventanas de los nuevos vagones. Sí, esos que son cuatro en línea. No es que no quepan cuatro personas, es que no caben dos!!! sólo se me ocurre que sean diseño japonés, que como son más estilizados que los europeos o que sean para niños y no estén indicados.
En todo caso es un logro que quepan las personas reglamentarias, y si lo hacen fijaros que cuando uno se levanta para marchar se lleva con él al resto. Más o menos, como cuando intentas sacar un libro de una estantería repletita, tú sabes que el libro ha entrado ahí, pero no sabes que cuando lo quieras sacar saldrá toda la hilera.

- los periódicos gratuitos. Alguien sabe porqué esos periódicos destiñen???? primero los esquivas en las entradas de las bocas del metro, luego los tienes que esquivar en el vagón cuando la gente se empeña en leerlo abierto de par en par con 200 personas apretadas a su alrededor y encima te mira como diciendo: "ehhh, no lo leas, si querías uno no haberlo esquivado", ajajajaj

- los pasillos que comunican líneas. Unos vienen y otros van, pero todos nos empeñamos en ir ocupando todo el pasillo, con lo cual vas a chocar con el que viene de cara, pero te apartas???? no!!! nunca, eso es renunciar a tu dignidad. Sólo te queda confrontación directa y para eso lo mejor es tener mucho pecho o depurar la técnica de codos fuera.

- las tarjetas gigantes de TMB. Cómo es posible que en Madrid sean tan pequeñas y aquí tengas que llevarlas en la funda del carnet de conducir porque no caben.......

- el tío que te habla cuando llevas los auriculares puestos. Por eso la expresión corporal tendría que ser asignatura obligatoria, no hay persona menos receptiva que yo por las mañanas, además de mi cara, llevo auriculares y leo!!!!

Ufff, pues si lo leo no me parece tanta cosa. Me he quedado más tranquila, igual no soy tan antisocial.



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2 comentarios:

  1. bueno siempre puedes coger tu moto roja y tu casco chupachups para ir a currar!!

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  2. no no, que lo paso fatal con tanto coche, seguiré quejándome

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