viernes, 1 de mayo de 2009

comida china

Hay cosas imperdonables en la vida de las personas, como por ejemplo ser del Madrid, ser pepero o........ser del Madrid, ser pepero y otras que deberían ser sancionables.
De estas últimas me ocuparé hoy, en concreto de una: comer comida china.
Para los que no se han dado cuenta aún, los restaurantes chinos que hay en este país no son muestra alguna de la verdadera comida china; acaso algún iluso se ha creído que en un país de más de 1300 millones de habitantes se comen un plato que se llame "Familia feliz", coño, que son caníbales!!!! y aún peor, pero como van a estar los chinos tan delgados comiendo la cantidad de platos que te ponen en los restaurantes!!! con tal cantidad de comida en las mesas de los ciudadanos chinos el eje de la tierra se habría ido a tomar por culo, descompensado por tanto peso, es una regla de tres perfecta, si todos los chinos se ponen a saltar sentimos un terremoto en todo el planeta, pues si todos los chinos están obesos la tierra se vuelca.
Pero nosotros entramos felices en el restaurante que ya tiene un nombre raro, como Dragón feliz, Gran Muralla o Chino alegre...... y ala, a pedir, que somos 20, "20 verdad???", "si", "pues cogemos el menú para 40 personas que no nos quedemos cortos", y empiezan a traer fuentes de arroz tres delicias, aunque nadie te puede definir las tres delicias; está todo cortado tan pequeñito que ni les serviría para cocinar a los diminutos y por supuesto de tres nada, allí hay de todo.
Cuando aún no has acabado las 100 fuentes de arroz, el pan de gamba de aperitivo y el pan chino (a nadie se le ocurriría comer una paella con un croissant, pues si vas a un chino te zampas el arroz con una masa dulzona), llega un desfile de platos que nadie conoce: pollo agridulce, la familia feliz, pollo gong bao, foo yung, chow mein, etc. El problema es que tal como los trae el camarero los canta y los coloca donde puede, tú que ya no tienes la carta ....y sin la carta, es como tener un juguete de los Kinder sin instrucciones, que no se puede hacer nada, porque no podrás adivinar nunca si lo que comes es ternera, el pollo, genitales de caballo o spaguettis.
Así que no te queda otra que probar de cada plato algo, principalmente todo el mundo se comerá las almendras que usan como guarnición, no porque estén buenas, sino porque tienes la certeza de que son almendras.
Así que después de una hora recibiendo platos, sabes que llega el momento de pedir el postre cuando no ves al amigo que tienes sentado en frente. Pides la carta, pero te has inflado de arroz, de masa, de pan de gamba y de mierdas varias, así que no te entra ni un flan de piñones en el cuerpo, por lo que el grupo decide saltárselos y pedir el café yyyyyyyyyy................. el chupito!!!
Vale, en su sano juicio nadie se bebería algo que tiene de coletilla "de jazmín" o "de lagarto" y que además te lo traen sin precintar en una botella sospechosa, pero qué demonios!!! has comido un plato que tenía trozos de algo que se movía, así que te atreves, lo tomas y cuando has acabado buscas desesperadamente la botella de agua que no habéis pedido porque claro, con la comida china pega la sangría. Conclusión, esa noche ya puedes beber lo que quieras que la garganta no lo va a notar y además te queda el consuelo de que los vasitos donde lo bebes lo puedes robar para completar tu vajilla.

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